Vino Navarra. La denominación

  • El momento presente que vive el vino de Navarra, no ha aparecido por generación espontánea, sino que es fruto de un largo camino recorrido a través de casi 20 siglos.

    El primer indicio que se conoce de que ya se elaboraba vino en Navarra data del siglo I después de Cristo. De esta época son las bodegas romanas descubiertas en Funes que, junto con otras instalaciones encontradas en Liédena, Falces y Arellano, prueban que ya entonces se elaboraba vino con criterios industriales.

    Con la ocupación musulmana, pese a que su religión prohibía las bebidas alcohólicas, y a partir del siglo X con las monarquías cristianas, la viticultura se consolidó y desarrolló espectacularmente. En la Edad Media, Navarra fue tierra de viñas y de vino. Se abastecía a sí misma y contaba con producción suficiente para exportar.

    Desde el siglo XI los peregrinos que cruzaban el Camino de Santiago, se llevaban de Navarra el concepto de tierra de buen pan y óptimo vino.

    En el siglo XVII se acusa el problema de los excedentes. Así pues, se decretan leyes que prohiben plantar viñas en Navarra porque iban en detrimento del espacio agrícola destinado al cereal, provocando que se encareciese el pan. La tradición cuenta que con el vino que sobraba, se amasó cemento para construir iglesias.

    De la prosperidad de algunos cosecheros nacen las primeras bodegas industriales y muchas de ellas son hoy las principales productoras de vino de Navarra. A finales del siglo XIX, estas bodegas van a disfrutar de un gran auge, cuando los franceses vienen a comprar vino a causa del descalabro que había provocado la filoxera entre sus viñas.

    Este buen momento duró poco porque la plaga atravesó los Pirineos y también castigó duramente las viñas del norte de España. Se calcula que destruyó 48.500 hectáreas de las 49.213 que había en Navarra. Sin embargo, los viticultores y bodegueros no se dieron por vencidos. Quedaban unas pocas viñas, pero estaba intacta su tradición y vocación viticultora.

    A partir del siglo XX el sector renace con fuerza tras plantar nuevas cepas resistentes al insecto. En 1911 surge un movimiento cooperativo que da lugar al nacimiento de numerosas bodegas. A lo largo del siglo el sector vitivinícola navarro experimenta un importante crecimiento.

    En los últimos años, y como consecuencia de una importante renovación del viñedo, de una mejora de los sistemas de plantación y elaboración, así como de la introducción de nuevas variedades, la D.O. Navarra ha experimentado una auténtica revolución que le ha llevado a posicionarse como una de las áreas vitivinícolas más destacadas de España.

  • El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Navarra está constituido por representantes de los viticultores, de la Administración y elaboradores. Es el órgano que controla la producción de las uvas, la elaboración y crianza de los vinos y su comercialización.

    Sobre la producción, el Consejo Regulador delimita los suelos aptos para el cultivo de la vid, determina las prácticas culturales y controla la observancia por parte de los viticultores. A este respecto, el Consejo tiene en funcionamiento la Cartilla del Viticultor, un documento acreditativo de las parcelas de viñedo inscritas en el Registro de Viñas. En ella, además, se reflejan datos de variedades, rendimientos autorizados, etc.

    Sobre la elaboración, el Consejo Regulador controla las técnicas empleadas en la manipulación de la uva, el mosto y el vino, la fermentación y el proceso de conservación. Se establecen unos rendimientos máximos fijados en 70 litros de mosto o vino por cada 100 kilogramos de uva vendimiada. Dicho rendimiento puede variar en función de las características de la campaña, pero en ningún caso puede sobrepasar el 74%.

    Se obliga a las bodegas elaboradoras de vinos a que respeten los métodos establecidos para la elaboración del blanco, el tinto y el rosado.

    El Consejo Regulador inicia el control a partir de la elaboración y hasta su expedición al mercado. Este se fundamenta principalmente en:

    • el proceso de calidad y de calificación de los vinos.
    • el seguimiento de los vinos hasta su embotellado.

    Para llevarlas a cabo, el Consejo cuenta con los Servicios Técnicos formados por veedores, y con el Comité de Calificación, compuesto por expertos de los sectores viticultor, industrial y técnico-enológico, que analiza organolépticamente los vinos.


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